Slow design desde Zaragoza

En este post quiero poner en valor y contaros algunos de los inspiradores ejemplos de diseño Slow que tenemos en nuestra ciudad.  Pero antes, por si alguien se encuentra un poco perdido y esta es la primera vez que lee este término, os remito a este post que escribí para ¡Arrea! hace unos pocos meses y a mi blog Made in Good, dedicado en específico a este movimiento de diseño.

 

El diseño Slow no entiende de etiquetas, ni de conceptos teorizados, y es que muchos de estos diseñadores trabajan en la frontera entre lo artesanal, lo artístico y lo diseñado. Nos encontramos con ilustradores que diseñan fachadas, artesanos de la encuadernación y la impresión, diseñadores de producto que rescatan muebles para darles una segunda vida, maquetadotes de libros de artista, diseñadores de moda comprometidos con una industria mucho más limpia o diseñadores gráficos que dinamizan barrios a través del arte urbano. Todo esto y mucho más cabe dentro de la etiqueta de diseño lento, aunque como ya sabemos, “hacerlo lento y hacerlo bien”, no siempre van de la mano. Cabe recordar, que es necesario para considerarse diseño Slow, las tres premisas básicas que se comprometen con: sostenibilidad, local-artesanal y social.

Doscuartos
Cris B

Dentro del ámbito de la moda, resaltamos a Elisa MuresanCris BRay Musgo y Flip & Flip, que utilizan materiales sostenibles para sus diseños de prendas, zapatos y mochilas, produciendo de manera artesanal y local. Para la última colección de la marca Cris B, la diseñadora Cristina Bosque ha colaborado con Tinta Entera, un taller de obra gráfica artesanal que trabaja con tintas ecológicas con base al agua, y que ha serigrafiando los estampados para su colección del bolsos. Este taller que dirige Natalia Royo, colabora en muchísimos proyectos de editorial con el taller artesanal de encuadernación Ductus, desde el que Choni Naudín y Rubén Rodríguez producen a mano unas cuidadísimas ediciones. Doscuartos comunicación gráfica, es el estudio de diseño e ilustración de Agnes Daroca y Juan Ramón Giménez. Uno de sus más mágicos proyectos, es un libro de poesía, narrativa y fotografía, impreso con tinta que brilla en la oscuridad, el cual serigrafió Tinta Entera y encuadernó estudio Ductus. Otro estudio que trabaja con ambos es Rebeca Zarza, que recientemente ha diseñado varias fachadas de comercios de la ciudad y ha intervenido en el Festival de Arte Urbano Asalto. No podemos olvidarnos de otra conocida zaragozana que también ha intervenido un muro en esta última edición, Susana Blasco, quien trabaja de manera minuciosa con la técnica manual del collage, utilizando fotografías y objetos antiguos que encuentra en mercadillos. Hablando de objetos, nos asombramos con los de Mú Restauración, quienes logran dotarlos de una inesperada segunda vida. Con María Pilar Sánchez que diseña microproducciones de muebles de madera, o las autenticas maravillas de cerámica orgánica  y plantas aéreas del taller Se ha hecho trizas, de Sara García, como grandes ejemplos de diseño de producto.

 

María del Pilar Sánchez
Susana Blasco
Proyecto de Rebeca Zarza

 

 

 

 

Como podéis observar, el diseño Slow es colaborativo, es personal y es muy vocacional. Detrás de cada proyecto bien hecho, hemos descubierto a las personas reales que lo realizan con mucho cariño y paciencia. Debemos poner en valor y apoyar a estos pequeños talleres y estudios de diseño Slow, que merecen todo nuestro reconocimiento.

Artículos relacionados

Deja un comentario