Pedro Arilla: “Yo siempre digo que no hay carreras sin salida, solo personas sin salida”

Nos citamos en el Bardot, un bar pequeño pero acogedor en la Gran Vía zaragozana. Pedro llegó tarde por una confusión de cambios de hora entre Reino Unido y España, pero la espera valió la pena: ¡la entrevista nos ha dado para dos artículos! En el de hoy hemos escogido algunas de las respuestas más interesantes.

Pedro Arilla es abierto, inquieto y de fácil palabra. Su experiencia le puede servir a cualquier amante de la tipografía, ya que sus logros son testimonio de que especializarse es una vía posible.

¡Arrea! Magazine: ¿Qué tienen las letras que te enamoran tanto?

Pedro Arilla: Yo empecé estudiando Ingeniería Informática pero acabé dejándolo después de tres cursos porque no me gustaba el lado frío de la interacción con los usuarios. Quería irme hacia la parte cálida de esa interacción, así que me pasé a Diseño Gráfico. Si a eso le sumamos que lo que más me gusta en esta vida es leer, pues ya tenemos la respuesta. Como ya sabemos, existe una relación íntima entre texto y lector, y esa relación ocurre a través a la tipografía. Allí estaban pasando cosas y yo quería ser partícipe. Quería aprender a transmitir diferentes personalidades dentro un esqueleto muy cerrado y con muy poco margen de maniobra. La magia de la sutileza en los cambios de sabor que puedes provocar en el paladar del lector fue lo que me enamoró para siempre. Porque sí, podríamos decir que la tipografía es el amor de mi vida (aunque no el único).

A.M.: La parte racional de la Ingeniería Informática también te ayudó un poco a todo lo que es las medidas y las retículas.

P.A.: Sí y no. Me vino bien para ser metódico en ciertos procesos. Pero nada más pues el diseño de tipos es más visual que matemático. Es verdad que a los diseñadores gráficos les encanta ajustarse a las retículas y, de hecho, el primer error de aquellos que están aprendido diseño de tipos es seguir esa misma metodología. Aquí sólo hay que fiarse del ojo pues, como decía, el diseño de tipos es un juego visual.

A.M.: Valentina fue el trabajo por el que muchos te conocimos, ¿qué crees que tiene para que el reconocimiento como tipógrafo llegara a tu carrera?

P.A.: Hasta Valentina había dibujado muchas letras y palabras, pero nunca había “diseñado” un sistema completo de letras y, como bien dice el gran Matthew Carter, “tipografía es un bonito conjunto de letras, no un conjunto de letras bonitas”. Con Valentina aprendí mucho sobre qué significa tipografía realmente y he de reconocer que es una buena primera tipografía, pero que no es una buena tipografía. Lo único en lo que creo que acerté y por lo que Valentina adquirió una ligera notoriedad fue la estrategia de marketing. Liberé la fuente, la puse en modalidad pay-what-you-want (paga lo que quieras) y le añadí una historia detrás. El resultado fue que la fuente se propagó como la pólvora. A día de hoy casi 700.000 personas ya la han descargado.

A.M.: Para diseñar una fuente tipográfica se necesitan muchas horas de trabajo e investigación, ¿cómo definirías la disciplina?

P.A.: Es un trabajo que requiere de mucha investigación y diseño, y en el que tienes que ser riguroso y constante. Pero, ¿qué trabajo no es exigente? La única diferencia es que diseñar una tipografía acarrea dedicarle entre seis meses y un año y por ello necesitas ser disciplinado para no quedarte por el camino.

A.M.: ¿Se puede vivir de la tipografía?

P.A.: Sí, claro. No es fácil pero se puede.Yo siempre digo que no hay carreras sin salida, solo personas sin salida. Es verdad que en España no hay industria tipográfica y que todas (o casi todas) son fundiciones unipersonales. Pero es cuestión de tiempo y mientras tanto hay hacer la guerra por tu lado hasta que lleguemos al nivel de otros países como Reino Unido donde sí hay una industria potentísima, por ejemplo.

A.M.: ¿Qué ha traído UK a la vida profesional de Pedro Arilla?

P.A.: Reino Unido es un antes y un después. Lo dejé todo en Zaragoza, vendí mi parte de mi estudio, me separé de mi familia por un año, y me salí de mi zona de confort para irme a estudiar a Reading. Allí está uno de los mejores másteres del mundo en diseño de tipos, con una plantilla de profesores estratosférica, y unos compañeros de clase venidos desde todas las partes del mundo. Puedes imaginarte lo que eso conlleva. Después de un año allí trabajando sin descanso y aprendiendo a otro nivel, empieza la segunda etapa de esta aventura. Me quedo en Inglaterra, mi chica y mi perro se vienen conmigo, y en una semana comienzo a trabajar en Fontsmith como diseñador de tipos a jornada completa. No se me ocurre un premio mejor para mi loca decisión de vamos a dejarlo todo y persigamos nuestra pasión.

A. M.: Vemos que enseñar es algo que te gusta mucho, ¿qué representa Glíglifo en tu carrera?

P.A.: Para mí, enseñar es un acto egoísta porque en cada clase o en cada workshop yo aprendo más incluso que mis alumnos. Por eso, si puedo, nunca dejaré de enseñar lo poco que sé. Glíglifo es el taller al que siempre quisimos asistir mi amigo Damià Rotger y yo, y como no existía, lo creamos nosotros. Ya vamos por la cuarta edición atrayendo durante una semana muy intensa a Sos del Rey Católico a 20 personas de todo el mundo con la única razón de diseñar una tipografía. Nos encerramos en un palacio durante 10 horas al día y, por la noche, solemos hacer cosas como una visita guiada por el pueblo, pequeñas charlas o vemos algún documental. Es maravilloso porque se crea una comunidad casi mística en torno a la letra en la que para mí es, sin duda, mi semana favorita del año. Es mi pequeña y humilde aportación para que la tipografía siga creciendo en este país.

A.M.: Desde fuera parece que todo lo que te propones lo llevas a cabo, ¿qué sueños se te han escapado?

P.A.: Es verdad que he conseguido (casi) todo lo que me he propuesto pero es porque las metas que me marco no son muy lejanas. Visto así no es tan difícil, ¿no? La única espinita clavada que tengo es no haber trabajado en una librería. Pero sí, por ahora he tenido la suerte de ir dirigiéndome en cada momento hacia donde quería: trabajé diseñando periódicos, luego monté mi estudio de diseño, hice el máster de Reading para el que me estuve preparando durante seis años y ahora voy a trabajar como diseñador de tipos. Sí, podría decirse que por ahora tengo todos los sueños cumplidos pero es porque tengo sueños pequeños.

A.M.: Tus dos proyectos tipográficos, Mestre y Valentina, son dos estilos distintos, ¿hay alguna razón que lo expliquen?

P.A.: Por supuesto. Mis proyectos personales quería que fueran proyectos que me enseñaran algo a mí. Luego es verdad que los he publicado por un tema de sacarlos del cajón, pero la función principal era el aprendizaje propio. Con Valentina quería hacer una tipo con serifa de un estilo muy determinado y para el segundo proyecto hice todo lo contrario. Ahora que ya sabía hacer tipografías con serifa (más o menos), me propuse hacer una sans-serif lo cual es en realidad más difícil porque no tienes sitio donde esconder tus errores.

A.M.: Tu proceso de creación. ¿Por dónde empieza y por dónde termina?

P.A: Casi nunca boceto y a veces incluso son bocetos mentales. Casi siempre voy directo al ordenador porque son procesos creativos que tengo ya automatizados. Allí empiezo por ciertos caracteres que son básicos (n, o, a, b, q, v). Durante todo ese proceso lo que hago es imprimir mucho, corregir y, cuando llevo un mes o dos, cambiar de proyecto porque si te centras en uno solo pierdes la perspectiva del mismo. Y sigo leyendo, sigo aplicando cosas… En realidad, lo que más me funciona es leer mucho sobre diseño, que es algo que entre los diseñadores no es algo tan común. Y escribir. Escribir tanto sobre el trabajo de otros como sobre el tuyo propio porque enseña, muchas veces, incluso más que leer. Esto ocurre porque escribir te obliga a una reflexión. No tienes escapatoria, tienes que analizar, procesar y exponer.

A.M: Y sobre proyectos como por ejemplo Glíglifo, ¿qué te sirvió para hacerlo realidad?

P.A.: En mi vida sigo los pasos que considero lógicos en cada momento. Lo medito mucho pero también soy muy osado. Siempre miro hacia adelante y lo gracioso es que, si ahora miro hacia atrás, parecería que siempre tuve un plan preestablecido. Pero es simplemente que cuando quiero hacer algo lo intento sin temor a nada porque, si me quedo por el camino, seguro que habré aprendido algo. Con Glígifo pensé que igual no se apuntaría nadie pero soy de la opinión de que si se hacen las cosas lo mejor posible, con el corazón y con pasión, es difícil que no salga bien.

A.M.: Dinos dos diseñadores que admires, uno español y otro aragonés.

P.A.: Como diseñador aragonés, podría decirte muchos que están haciendo cosas muy buenas ahora mismo. Pero me gustaría reivindicar a un aragonés adoptivo como es Isidro Ferrer, uno de los grandísimos poetas visuales de este país y que está en Huesca derrochando talento y generosidad.

En cuanto a españoles te voy a decir dos. El primero es Íñigo Jerez, que para mí es uno de los mejores diseñadores de tipos de este país y lo hace sin molestar a nadie. Me encantan esos genios tan humildes y que no tienen afán de notoriedad. El otro es Enrique Jardí porque tiene una forma de pensar sobre la tipografía que creo que en España es casi única, pero que sí he visto mucho en Inglaterra.

A.M.: Tus proyectos tipográficos, ¿son más encargos o proyectos personales?

P.A.: En el diseño de tipos, mi experiencia es que tienes que compaginar ambos. Los proyectos personales te sirven para construir catálogo, pero el dinero está en los encargos (que muchas veces vienen porque han visto algo interesante en tu catálogo). Vivir solo de auto-encargos en tipografía es espacio reservado solo para las grande figuras de la profesión.

A.M.: Cuéntanos tus próximos proyectos.

P.A.: Siempre estoy con mil cosas a la vez y algún día tendré que parar. De momento tengo un blog/podcast que se llama Don Serifa y que está en pausa desde que me fui a Inglaterra. No sé si retomarlo o convertirlo, todavía estoy pensando cómo hacerlo. Tengo también un proyecto de escribir un libro sobre tipografía, pero esto me llevará un tiempo aunque ya tengo la idea y una estructura muy avanzada. También alguna tipografía por ahí ya empezada (y una casi terminada) pero que no sé cuándo podré publicar. Además me mudo a Londres a trabajar en Fontsmith. Está claro que voy a seguir escribiendo y enseñando. Y diseñando, siempre diseñando.

 

Con Pedro aprendes, es muy didáctico, se nota que le apasiona la tipografía y que sabe explicar cada método, concepto e incluso su mercado, de ese mercado que para muchos es aún más invisible que el diseño, el mundo de la Tipografía. Nos ha sumergido en su universo y nos ha contextualizado todo muy bien.

Con él cerramos con broche de oro la primera temporada de ArreaEntrevista, que ha estado compuesta por Rebeca Zarza, Elisa Muresan, Pisa Moreno, Fabiola Correas y Miguel Frago.


Entrevistador: Gerardo Maza. Fotografía: Xoel Burgués. Vídeo: Marta Asensio. Transcripción: Sonia Sanz Pardo

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