Miguel Frago: “La metáfora te permite darle forma a los sentimientos”

Llegó por fin el miércoles por la tarde, momento de nuestra cita con Miguel, nuestro encuentro se hizo esperar. Teníamos muchas ganas de conversar con Miguel, pero por diversos motivos ajenos a ambas partes hicieron que nuestro encuentro se postergara. Habíamos quedado en su estudio, 12 Caracteres, su ubicación descentralizada nos llamó la atención, la fachada de del estudio pasa desapercibida, no hace alardes
de diseño, es más bien un local sobrio con más pinta de taller que de estupendisimo espacio de diseño, eso nos gustó, lo hacía cercano. Nos enseñó lo grande que es y las obras de sus compañeros, el estudio de audiovisual y también el taller que componen todo el conjunto del espacio.

A Miguel Frago muchos dentro del gremio del diseño le consideran el mejor diseñador de la ciudad y no es para menos, su nivel de conceptualización y su acertividad a nivel técnico dan como resultado un trabajo excepcional, ecléctico en técnicas, soportes y
áreas del diseño, sería lo que muchos llamarían un diseñador integral.

Miguel nos habló de su trayectoria y nos reveló su forma de trabajar. Siempre se mostró interesado en nuestras inquietudes, nos mostró orgulloso su trabajo junto a Samuel Aznar. La conversación post – entrevista también fue muy interesante.

Arrea Magazine: Dentro de un proyecto visto como un todo ¿Qué porcentajes le das al concepto y qué otro a la técnica?Miguel Frago: La verdad es que nosotros el trabajo siempre lo realizamos a partir del concepto. Desarrollamos ese concepto a través de una documentación, un tiempo de reflexión… Dedicamos mucho tiempo a pensar. Al final ese tiempo que dedicas a pensar, a reflexionar, a documentarte, es el que define cual es la forma o la técnica que vas a emplear. Siempre hay técnicas con las que nos sentimos más cómodos con las que trabajar, pero cuando hay tiempo y presupuesto para ello, intentamos siempre alejarnos de la zona de confort y utilizar la técnica que mejor se adapte al concepto que queremos transmitir. La respuesta sería: que sin concepto no hay nada. La técnica o la forma siempre va supeditada a una idea fuerza. Es interesante trabajar con otros diseñadores que pueden darte la solución técnica que buscas en ese momento. Cuando se puede y el trabajo lo demanda es preferible contratar a alguien que sepas que lo va a hacer tal como tú proyectas el resultado.

A.M.: ¿Qué es más importante escuchar al cliente o escuchar tu intuición?
M.F.: Lo ideal siempre es que tengas una buena relación con el cliente, que te sepa comunicar que es lo que quiere. Muchas veces te demandan una serie de productos de diseño pero a lo mejor no es lo que necesitan. Lo importante es que te cuenten cual es su problema y a partir de ahí, ya conjuntamente, buscar una solución. Eso sería lo ideal. Tienes que tener un buen feeling y ver a donde te lleva esta comunicación. Definir un briefing en conjunto, es decir que ellos te den un briefing y que tú hagas un contrabriefing y conseguir así acotar las necesidades del trabajo lo máximo posible para que el esfuerzo que hagas vaya en la dirección correcta. Yo no creo mucho en la intuición, creo más en los métodos de trabajo. Sí que es verdad que hay veces que puedes tener una idea que te llega de una manera más fácil, pero te llega porque has ejercitado mucho ese músculo. Cuando un cliente te están contando sus necesidades tu cabeza ya va buscando soluciones en ese mismo momento. Hay veces que en esa misma reunión sales con una idea que es la que luego llevas a cabo.

A.M.: ¿Dirías que a lo mejor la intuición es la suma de automatizar muchos procesos o métodos?
M.F.: Sí, podría definirse así. Cuando se habla de intuición parece que sea algo de la nada, del más allá. Pero es un músculo que se va trabajando y que consigue que tu cabeza funcione más rápido para solucionar los problemas.

 

A.M.: Hay alguna especialidad dentro del diseño gráfico que te apasione más que otra ¿Cual es? ¿Por qué?
M.F.: Yo estudié diseño gráfico porque me di cuenta que era una forma de comunicar que no está muy definida. Tienes un montón de variables: fotografía, ilustración, conceptos de espacio, etc. A mí es lo que más me atraía, que puedes hacer un montón de trabajos de diferente índole, divertirte y aprender. Hay especialidades, como es el diseño editorial, que abarca diferentes fórmulas de diseño. Es un producto, le tienes que dar una identidad, trabajar con tipografía, composición, materiales. Es muy completo a nivel de diseño. No me gusta especializarme en nada en concreto, hay tantas áreas del diseño que decantarme por una me sería muy complicado.

A.M.: En 12 Caracteres hacéis trabajos muy distintos, ¿creéis en la especialización?
M.F.: Sí que creo en ella y hay estudios que se especializan en las diferentes áreas del diseño. Pero cuando trabajas de manera local es más complicado especializarse, porque no hay una demanda tan alta de un tipo de proyecto.

A.M.: ¿Qué papel tienen las tendencias dentro del diseño?, ¿y dentro de tu trabajo?
M.F.: El contacto que tenemos con las tendencias, en la mayoría de los casos, viene de que un cliente te pide una forma en concreto que ha visto, una solución. Pero nosotros intentamos huir de eso totalmente. Buscamos cual es el problema y damos con una solución lógica que define cual tiene que ser la forma. Las tendencias están ahí, es bueno conocerlas para saber hacía donde se mueve esa parte del mercado, pero ni las seguimos ni trabajamos en torno a ellas.

A.M.: ¿Algún proyecto en el que hayas intervenido y que sea tu preferido? ¿Por qué?
M.F.: Normalmente los trabajos donde más disfruto son aquellos en los que se tocan diferentes ramas del diseño. Por ejemplo, ahora tenemos un trabajo donde estamos desarrollando el diseño espacial, el diseño expositivo, de una muestra fotográfica y a la vez tenemos que diseñar su catálogo. Ese proceso de cómo se aplica una idea en diferentes soportes y especialidades es muy enriquecedor, te permite evolucionar el concepto de forma más global y profunda. El último ejemplo de este tipo de trabajos ha sido la identidad de La Remolacha HackLab, donde además de trabajar diferentes técnicas, también trabajas con diferentes personas, haces un equipo multidisciplinar donde tienes que estar en contacto con gente de diferentes perfiles y crear un trabajo conjunto. Hay encargos en los que también tienes que controlar los materiales, los soportes, hablar con muchos proveedores diferentes para poder llegar a una solución, todos esos trabajos que llevan un proceso de aprendizaje y que incorporan una parte de experimentación son con los que más disfruto.

A.M.: En cuanto a este proyecto de La Remolacha HackLab, habéis creado una imagen de marca, una identidad corporativa, bastante alternativa, por la interactividad que generaba dicha marca. ¿Cómo fue la experiencia de enfrentaros a un proyecto como tal?

M.F: Es un diseño mutable, que entra dentro de unas tendencias, que en su momento se aplicaron más o menos, este era un trabajo en el que esta fórmula encajaba a la perfección. No fue algo gratuito, desarrollar una identidad de este tipo era la mejor forma para comunicar en que consiste este espacio. Trabajar conceptos interactivos siempre es muy enriquecedor y divertido, bien aplicado consigues crear un vínculo muy potente entre los usuarios y la marca. Trabajamos con ingenieros electrónicos, programadores, músicos, etc., mucha gente se fue incorporando al equipo y el trabajo poco a poco fue tomando forma. Fuimos creciendo según aparecían las necesidades
que el proyecto iba demandando.

A.M.: ¿Cómo es el buen cliente para Miguel Frago?
M.F.: Para que sea un cliente ideal, lo primero es tener un buen feeling personal con él. Aunque tu relación sea simplemente mercantil, tienes que tener algún tipo de vínculo, algo que te ayude a crear lo más importante para que un trabajo salga adelante, la
confianza.

A.M.: Si tuvieras que darle un consejo a nivel técnico a un estudiante de diseño ¿cuál sería?
M.F.: Cuando hablamos de temas técnicos cada contexto tiene sus procesos, pero sí que creo que es muy importante a nivel general, cuidar los detalles. Ir al detalle y darle importancia a cualquier decisión y paso que se da, por pequeño que sea. También me parece fundamental dedicarle tiempo y esfuerzo a la tipografía. Es la herramienta más complicada de trabajar, sin ninguna duda. Es algo de lo que nunca se deja
de aprender.

A.M.: ¿Crees en el éxito?
M.F.: En mi caso yo creo en la auto exigencia y en sentirte orgulloso de lo que tú haces, independientemente de si tiene más relevancia o menos, porque el concepto de éxito es muy relativo. Puede haber una serie de trabajos de los que estás muy orgulloso, pero no tienen mucha visibilidad o reconocimiento dentro del pequeño mundo en el que nos movemos cada uno. Hay otros que a lo mejor sí, pero no es el trabajo del que estás más orgulloso. Yo creo que auto exigirse, ahí es donde está el éxito de una persona. Lo importante es que hagas un trabajo, que el cliente se quede satisfecho, que funcione ese diseño y comunique. Hay muchas veces que la función del diseño es simplemente pasar desapercibido, que ese diseño sea “invisible”.

A.M.: ¿Qué no te gusta de ser diseñador?
M.F.: Sobre todo la obsesión que me crea, al final vas siempre observando todo y es difícil desvincularte, olvidarte un poco, tomar distancia y relajarte en según qué momentos.

Además al haberme dedicado al diseño he renunciado dedicarme más en profundidad a un montón de cosas que también me interesan, como la fotografía o el vídeo.

A.M.: ¿Cómo sería tu proceso de creación?
M.F.: El proceso es muy sencillo, depende del tipo de trabajo y de los tiempos. Pero poniendo un trabajo ideal donde hay tiempo, hay presupuesto para dedicárselo y un timing largo, lo normal es tener una comunicación fluida con el cliente, entender cuál es su problema, plantear ese briefing que defina bien qué es lo que necesita. A partir de ahí, empezar a trabajar la parte de creación donde buscas referencias, te documentas bien sobre el tema en cuestión y buscar el lenguaje que más te ayude a comunicar la idea base. Lo que intentamos siempre es buscar conceptos que tengan vida, que evolucionen en los diferentes soportes donde se apliquen. Nuestra forma de trabajar busca esa solución que te permita tener diferentes puntos de vista que pivotan sobre una idea principal y ayudan a potenciarla.

A.M.: ¿Qué debemos aprender los diseñadores de la metáfora?
M.F.: La potencia de la metáfora. Hay grandes diseñadores que lo llevan utilizando mucho tiempo, como puede ser Daniel Gil, un referente para mí, y uno de los responsables de que me dedique al diseño gracias a las enormes portadas de Alianza Editorial que hacía, antes de saber que es esto del diseño ya me llamaban la atención cuando las veía en las estanterías de casa de mis padres. Es una herramienta muy potente y es muy fácil que la gente se apropie de ese lenguaje. Cuando utilizas estereotipos culturales facilitas la interpretación de la imagen y es una manera de hacer accesible el diseño.

La metáfora te permite darle forma a los sentimientos, te ayuda a crear un vínculo entre el espectador y la imagen.

A.M.: ¿Qué diseñadores usas de referencia?
M.F.: Hay muchos, pero hay sobre todo uno que me marcó a la hora de dedicarme al diseño. Es un diseñador que se dedicaba sobre todo al diseño de las portadas de discos, que es Javier Aramburu que hacía muchas portadas de pop español. Me marcó mucho su forma de trabajar, también trabajaba mucho con la metáfora, los objetos. A partir de ahí ya empecé a crear mis propias portadas y a interesarme por el diseño gráfico. También hubo una publicación que despertó mi interés por el diseño de forma intensa, El País Tentaciones, un suplemento cultural que acompañaba al periódico diseñada por Fernando Gutiérrez.

A.M.: ¿Cómo llega la inspiración? ¿Algún medio al que acudas normalmente?
M.F.: Yo creo que recurro a la memoria, acordarte de exposiciones que has visto, de un momento que hay una luz determinada y recordar la sensación que has tenido. Estar muy despierto y estar siempre observando lo que hay a tu alrededor en tu día a día. Esa forma de entender la vida y de mirar es la que te da diferentes perspectivas.

Arke. Estudia con cabeza aprende con emoción from 12caracteres on Vimeo.

A.M.: ¿Dónde ubicarías tú el diseño? ¿Cómo lo definirías tú?
M.F.: Es una herramienta de comunicación. Cuando hay un encargo es un trabajo de diseño, es una herramienta que te hace llegar a un cometido. Cuando hablamos de arte son sentimientos más introspectivos, no tiene nada que ver una cosa con la otra. Si hacemos una valoración estética pueden ir en paralelo.

A.M.: ¿Cómo ves tú el mercado del diseño en Zaragoza?
M.F.: Yo estudié en Barcelona y tuve la opción de quedarme allí a trabajar, pero decidí venirme aquí, por la creencia de que había mucho más por hacer, había más recorrido. Pero tiene también su parte dura, hay veces que a lo mejor intentas dar soluciones más contemporáneas o alternativas y es más difícil de vender. Hay veces que los clientes no te aceptan según qué propuestas porque no tienen una cultura visual desarrollada.

Nuestra conversación con Miguel nos ayudó a definir la profesión del diseño en una ciudad como Zaragoza. Además de ser un gran profesional cumple muy bien con el perfil del diseñador que se gana la vida a través del diseño en esta ciudad ya que es versátil, joven y emprendedor, sin duda un excelente e inspirador retrato de la profesión.


Entrevistador: Gerardo Maza. Fotografías: Xoel Burgués. Grabación de vídeo: Marta Asensio. Asistencia en textos: Sonia Pardo Sanz.

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