Los hijos de la tierra nos enseñan

Ilustración de Gerardo Maza

“Primero estaba el mar. Todo estaba oscuro. No había sol, ni luna, ni gente, ni animales, ni plantas. Solo estaba el mar en todas partes. El mar era la madre. Ella era agua y agua por todas partes y ella estaba en todas partes. Así, primero sólo estaba la madre.
La madre no era gente ni nada, ni cosa alguna. Ella era ALUNA. Ella era espíritu de lo que iba a venir y era pensamiento y memoria. Así la madre existió solo en Aluna, en el mundo más abajo, en la última profundidad, sola”…
-Fragmento del Mito Kogui, tradición oral del pueblo indígena Kogui de la Sierra Nevada de Santa Marta-Colombia.

La oralidad ha sido el instrumento trascendental para la preservación de la cosmogonía ancestral de los pueblos indígenas de Latinoamérica y en especial de aquellos que habitan el único sistema montañoso con nieves perpetuas cerca del mar. Son ellos, los arhuacos, wivas, kankuamos y los kogis. Todos descendientes de la antigua civilización Tayrona, una de las más importantes de la época precolombina que habitaba en la Sierra Nevada de Santa Marta, Colombia.

Por su cosmogonía ancestral y legado cultural, estos pueblos indígenas del Caribe colombiano han podido mantener a través del tiempo su hegemonía sobre el amplio territorio que habitan, permitiéndose conservar su identidad, dialecto, tradiciones, costumbres y organización social. Factores etnográficos y culturales que afortunadamente han sido celosamente protegidos al amparo de la carta magna de este país sudamericano que los acoge.

Pero quizás lo más relevante de ese pasado cosmogónico y cultural que los identifica con lo contemporáneo es el potente significado sobre la convivencia del hombre con el medio ambiente. Para ellos, la naturaleza ha sido, es y será la esencia de su pensamiento, sentir y actuar. Esencia vital que los auto proclama como “los hermanos mayores” guardianes perpetuos de un universo donde todo lo referente a la madre naturaleza es indispensable para asegurar el futuro de su cultura y la preservación del planeta; y aunque vivamos en un mundo donde la tradición ancestral no es sinónimo de tecnología, y para muchos resulta casi imposible de imaginar que pueda haber un lugar donde lo pasado y lo moderno puedan empatizar, los pueblos indígenas de la Sierra Nevada de Santa Marta, al reconocer su incidencia, han podido evaluar sus aportes positivos, no sin antes analizar todo lo que los avances tecnológicos  hayan podido vulnerar o deteriorar su hegemonía cultural. En consecuencia, gracias a su unidad social y desde tiempo atrás, se han fortalecido en su causa por el reconocimiento de sus derechos hasta alcanzar un protagonismo relevante en el ámbito socio-político de esa nación latinoamericana y pudiendo así, enfrentarse a los constantes retos que les son impuestos por la modernidad; entre ellos actualmente, el auge de un turismo sin planificación alguna y el vertiginoso avance ambiental negativo hacia su territorio; factores que repercuten preocupantemente en sus vivencias cotidianas y auto determinación cultural como pueblos indígenas.

“La oralidad ancestral de estos pueblos debe prevalecer, no se puede abandonar para darle paso a la modernidad, sino de fusionarla con oportunidades y ventajas que ofrece la comunicación digital para asegurar que esta siga siendo una vital herramienta de conocimiento que nos permita vivir a todos en armonía con los recursos naturales que aún nos benefician en el planeta”…

Ellos sabiamente, han procurado ser consecuentes con la simbiosis entre lo moderno y tradicional para esperar lograr un equilibrio que permita perpetuarse como un núcleo social  indígena fortalecido dentro de un mundo globalizado, donde las nuevas tecnologías de comunicación aumentan sus niveles de penetración entre su población. Así que están considerando hoy en día las herramientas digitales, como la oportunidad única e innovadora para poder transmitir su visión de pueblos indígenas que encierra conocimientos y valores incuantificables que son necesarios para el desarrollo autosostenible de las naciones del planeta.

Y nosotros, los “hermanitos menores”, los hoy pertenecientes a una sociedad modernizada y globalizada estamos en deuda con ellos, al haber cometido toda clase de atropellos en contra de las comunidades indígenas latinoamericanas: Desde el inicio de la colonización española se quiso castrarlos culturalmente y desconocer su valiosa sabiduría ancestral, llegando en muchos casos a un estadio de exterminio total. Por tal razón, es necesario dignificar las comunidades indígenas de la Sierra Nevada de Santa Marta (al igual que las de otros lugares del continente americano) desde el plano gubernamental, social e individual, reconociendo su condición de sabios, de ser poseedores de un patrimonio cultural admirable y por considerarse a ellos mismos, ser los guardianes del universo que nos rodea…




Pedro Noguera es fotógrafo, director artístico, actor y ecologista colombiano; ha hecho de todo en esta vida por lo que “artista de la experimentación” es lo que más le definiría. Su trabajo en los últimos años en pro de salvaguardar la identidad del caribe colombiano y concienciar sobre la importancia del cuidado del medio ambiente le ha llevado a ser un autentico activista y educador de su región. 






 

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