La arquitectura como legado de los tiempos


Ilustración de Eva Felipe

 

Desde 1985,  el primer lunes de octubre de cada año, se celebra el Día Mundial del Hábitat. Designado por la Asamblea General de la ONU, atiende a una recomendación de la Comisión de Asentamientos Humanos con el fin de reflexionar sobre el estado de nuestras ciudades. Con este motivo y desde 1997, la Unión Internacional de Arquitectos (UIA) decidió sumarse a esta iniciativa, designando a esta fecha el Día Internacional de la Arquitectura. Ambas organizaciones celebran actividades conmemorativas a escala mundial para proponer mejoras en el futuro de hábitat colectivo y el buen desarrollo de los asentamientos humanos, así como recordar el derecho fundamental a un alojamiento digno.

La estrecha relación entre cultura y arquitectura es objeto de un debate permanente, probablemente debido a que ambos campos reflejan en todo momento las condiciones y circunstancias bajo las que ha sido concebido. El diseño de la arquitectura es una evidencia estática de las ideas por las que fueron proyectados. Con el transcurso del tiempo se puede apreciar la evolución que ha sufrido una ciudad solo con estudiar las características de las construcciones, y con estas, se perciben los valores y costumbres de una sociedad que escogió estos emplazamientos para crear sus hogares. Es por ello que la historia es la que nos enseña que una comunidad, en el lugar y tiempo donde encontró las condiciones de subsistencia, generó raíces, historias y simbolismos que hoy en día vemos reflejado en los edificios integrados en ese entorno.

Paseando por las ciudades se pueden ver los espacios urbanos de la antigüedad y como hemos ido sedimentando con nuestra experiencia los inicios de un asentamiento. Se reconocen murallas perimetrales de defensa, puertas de entrada a las ciudades, baños públicos, mercados, espacios de culto, bibliotecas… rincones llenos de experiencias, momentos y vivencias de una población que ha ido evolucionando de forma paulatina. No cabe duda que ha existido un aprendizaje continuo para llegar al estado actual de las ciudades y como se han ido entrelazando diferentes periodos históricos, formando una amalgama de construcciones.

Pese a que la arquitectura es un objeto de estudio cultural, no hay que olvidar que la naturaleza de esta es satisfacer una necesidad humana y por ello, se ha concebido como un derecho fundamental para cualquier ser humano, independientemente de su raza, sexo, religión, edad, ideología y nacionalidad. El fenómeno de la vivienda se plantea como objeto del interés constitucional, más que en una etapa tardía del Estado social de Derecho. Inicialmente se planteaba la vivienda como un objeto del derecho de la propiedad privada, sin embargo, con el transcurso del tiempo, la vivienda comienza a incluirse entre los derechos sociales, adquiriendo entonces una dimensión pública, inexistente anteriormente. Como consecuencia de esto, será necesario definir y ejecutar políticas para hacer efectivo este derecho social, cuyo mandato será a través de los poderes públicos.

Es por ello necesario que la regulación de la vivienda permita hacer medidas para impedir la especulación del suelo y proporciona el libre acceso a los ciudadanos, sin especular sobre un derecho fundamental, permitiendo a todas clases sociales el acceso a una vivienda digna.

A consecuencia de esto y recordando que la arquitectura ha sido creada para quienes viven en ella, surgen los movimientos vecinos que se oponen a la especulación urbana, a la privatización de los espacios comunes y defienden el aumento de espacios verdes como espacios vitales, de encuentro y autogestión. Iniciativas como “Esto no es un solar” del Ayuntamiento de Zaragoza son muestra de ello, donde se han reconvertidos parcelas vacías y en desuso en entornos practicables, como plazas, jardines o huertos que sirven a los vecinos como puntos comunes donde desarrollar actividades, mejorando así la convivencia.

Es cierto que la arquitectura y la construcción han ido mutando y de satisfacer a una necesidad, pasó a ser un producto de consumo, cuyas características, procesos y materiales empleados no fueron cuestionados en el momento, sin tener en cuenta el impacto que estos producían sobre el medio.

Existe una relación estrecha entre el entorno y la interacción humana, proceso que ha estado en continua evolución y que en muchas ocasiones no reacciona de una forma adecuada, produciéndose desequilibrios en el medioambiente. En la actualidad, se han aprobado nuevas legislaciones y propuestas para conservar el entorno, asegurándose que existe el menor daño posible al planeta. Por lo tanto, la arquitectura ya no debe ser solo funcional, sino que debe cumplir unos requisitos especiales para integrase en el medio que vivimos. Se apuesta por edificios eficientes energéticamente, con un consumo responsable, que cada vez se auto-gestionen y dependan de energías renovables.

Se acabaron los tiempos del “todo vale” y se apuesta por una arquitectura consciente y responsable, ya que este será el legado que dejemos a futuras generaciones, quienes estudiaran y evaluaran nuestros actos, quienes pasearan por nuestras ciudades.

¡Viva el Día Internacional de la Arquitectura!

 

Artículos relacionados

2 Comments

  • Antonio
    2 Octubre, 2017 at 3:39 pm  - Reply

    Olé! Me gusta vuestra visión. Buen artículo, buen aporte y ¡que viva!

    • Equipo ¡Arrea!
      8 Octubre, 2017 at 12:06 pm  - Reply

      Muchas gracias por tu comentario. Nos alegra que nos leas, puedes seguir nuestra pista en las redes sociales. ¡Saludos!

Deja un comentario