El poder de la amistad, a prueba de bala


Ilustración hecha por Inés Marco

“Muchas cosas pasan por nuestra vida, pero la familia y los amigos siempre están allí presentes”. Esas mismas palabras me las dijo un conocido para consolarme mientras reflexionábamos sobre la vida, para ese entonces apenas habían pasado un par de meses tras haber finalizado mi primera relación sentimental. En ese momento cuando el mundo se me caía encima y mi familia estaba lejos (en Colombia) comprobé el poder de la amistad. Tres años después sigo creyendo en esas palabras, y la vida me hace comprobar una y otra vez el poder de las mismas.

Es cierto, un amigo es un tesoro, cuando hallas alguno sientes que te acepta tal y como eres, es como un flechazo en el que ambos compartimos momentos de complicidad que con una pareja no podemos compartir. Las amistades son producto de una elección mutua, y no pasa nada con ser selectivo, es una elección casi que inconsciente ya que las conexiones interpersonales no se eligen, solo se sienten.

Los amigos están en nuestras vidas para aprender a dar y recibir cariño, no como una competición de quién da más; en una relación amistosa dar y recibir no tiene medida, solo nace porque proviene del amor, de esa felicidad de hallar un tesoro, un tesoro intangible pero que sentimos como nuestro, muchas veces les sentimos como nuestra familia.

Siempre he pensado que reconocer a un verdadero amigo empieza por definir nuestro propio concepto de amistad y los valores que asignamos a nuestras relaciones. No hay una única forma de ser amigo, ni un solo tipo de amigo. Cada uno puede apreciar a los demás desde intereses o afinidades que son muy personales, y todas ellas son válidas. Al final tenemos los amigos que elegimos, los amigos que merecemos.

A lo largo de la vida conocemos a muchas personas: algunos son compañeros de trabajo, de piso, de estudio; vecinos, familiares, profesores, jefes, colegas de profesión, socios, etc. Sin embargo muchas veces confundimos a los amigos con el rol que pueden desempeñar en nuestra vida porque suponemos que si hay alguna afinidad, por pequeña que sea, esto automáticamente le convierte en amigo y nuestras expectativas al dar y recibir se frustran. Por ello definir nuestra concepto de amistad hace reconocer y valorar a los verdaderos amigos.

Yo defino la amistad como esa relación que mezcla la aceptación, la afinidad, la complicidad, la confianza y el apoyo como ingredientes esenciales. A esta mezcla se sumaría además el ingrediente de la incondicionalidad, ya que en los momentos más felices y en los más duros casi siempre estamos al lado de un amigo.

Imponer un consejo no ayuda a nadie por mucho que hables desde tu experiencia, si a él o ella le sirve te lo agradecerá, solo ten paciencia.

Tus amigos son perfectos, te recuerdo que los has elegido tú, así que aceptarles como son es tu única responsabilidad.

Tus amigos no son sus equivocaciones, si recuerdas todo lo que habéis compartido juntos sabrás que una equivocación no les define, son mucho más que un error, que una palabra mal dicha, que una llamada no hecha o una simple llegada tarde. Los verdaderos amigos estan hechos a prueba de bala.

Recuerda que a tus amigos los has elegido tú, no olvides ese hecho, ese flechazo que sentiste cuando le conociste y todos los momentos vividos.

Tampoco te otorga la facultad de cambiar sus comportamientos, sólo somos responsables de nuestras propias decisiones, nuestro único objetivo en la vida es ser feliz con nuestra gestión personal. Si alguien nos pide ayuda debemos ser pacientes y respetar el proceso que cada uno lleva. Imponer un consejo no ayuda a nadie por mucho que hables desde tu experiencia, si a él o ella le sirve te lo agradecerá, solo ten paciencia.

“Ya quedaremos”, “es que no tengo tiempo”, “ tengo mucho trabajo”. Más de una vez he escrito y me han escrito estos mensajes estando en la misma ciudad, teniendo 24 horas al día y disponiendo del mismo tiempo que todos los mortales; sin embargo, creemos que estamos más conectados por las redes sociales. Y no, nada suplanta nuestras amistades, las redes sociales tan solo nos ayudan a estar más conectados con los demás. un amigo no es un perfil de Facebook, WhatsApp o Instagram, eso es tan solo una expresión de él o ella.

Hay tantos matices que no percibimos si solo nos comunicamos a través de una pantalla. Es cierto que a medida que cumples años adquieres más responsabilidades, pero aprender a distribuir el tiempo no es culpa de tu amigo, dale un espacio en tu agenda. Tampoco es culpa de tu amigo que solo veas por los ojos de tu pareja, cada relación también ocupa un lugar distinto, ninguna suplanta a otra.

El poder de la amistad me ha hecho comprobar que cuando emigras estás lejos de la familia y en las ocasiones que te sientes solo están los amigos para tender una mano, darte un beso, darte un abrazo, escucharte, darte unas palabras de aliento… Porque tener un amigo es como tener un hermano. Mis amigos en España son mi familia.

Recuerda las palabras con las que empecé este artículo: todo pasa…los amigos no.

Hoy Día Internacional de la Amistad es un buen día para celebrar, no le whasapees tomate una cerveza con él.

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