Beneficios de un diseñador lector

Podemos caer en muchos tópicos con en el tema de la lectura. No es cierto que el que más lee mejor, se coloca mejor profesionalmente hablando y es lo más. Por el contrario, la jactancia de leer tampoco nos hace mejor: es a lo que debemos gran parte de nuestro fracaso como lectores, quizás gracias a esa competitividad heredada de los tiburones de Wall Street. En muchas ocasiones, en vez de inducir a la lectura, para tratarnos como ciudadanos iguales, perdemos la empatía y nuestra capacidad de transmitir con nuestros semejantes. Eso no debía ser así si nuestra lectura supone gran parte de nuestra ética. Algo que podríamos encontrar en la filosofía del slow design.

 

Como personas cercanas al entorno del diseño actual, este argumento lo tenemos que tener en cuenta tanto a la hora de diseñar como a la hora de transmitir nuestro diseño. Incluso para justificar la profesión o las bases teóricas del diseño es importante que tengamos claro unos conocimientos que nos transmiten autores como Anna Calvera, Norverto Chaves o Jorge Frascara a través de sus obras. ¿Qué sería del diseño actual sin su literatura gris?

 

La lectura de todo tipo de obras enriquece al diseñador y su arte de transmitir. ¿Arte o función? El gran reto para incluso diseñadores de moda, producto e interiores se comprende mejor sumergiéndose en la historia. Sí en los libros de historia. Hay quienes hablan de la ley del péndulo o que antes todo iba, como el título de la canción, despacito; mientras que ahora todo va a un ritmo más vertiginoso, sobre todo cuando acabas de comprar un móvil a plazos y resulta que cuando lo pagas, está ya desfasado. Sin embargo, el móvil ladrillo vuelve y desaparece, desaparece y vuelve. Con este ejemplo, ya vemos por dónde van los tiros o los cursores.

 

La experiencia de muchos se ha compilado con facilidad y nosotros podemos encontrar en la lectura todo aquello que se nos escapa en nuestras redes sociales presenciales. Además como trabajadores dentro de la sociedad de la información, necesitamos de una concentración vital para realizar nuestras actividades de una manera más eficaz. La lectura contribuye a ello.

 

Os recomendamos toda clase de lectura. Hay que pasar de los roles de los snobs y leer lo que os pueda ayudar siendo vuestra lectura novela romántica del tipo Sombras de Gray o la saga de Juego de tronos. El diseñador requiere de la empatía para poder transmitir en su obra y la lectura nos da muchas pistas para enfocar el trabajo. E incluso el diseñador gráfico se convierte en un agente para que esa lectura sea lo suficientemente atractiva para llegar a más lectores. La edición es clave para que cada trabajo tenga una salida. No solo la lectura afecta a los diseñadores sino que también los diseñadores influyen en la lectura con las tipos y la forma de maquetar, con el diseño de la cubierta y el tipo de encuadernación.

 

Hay quienes piensan todavía en musas para introducir un producto o para ponerse a hacer bocetos sin más. No es solo así. ¿Lo adivináis? Es cierto, la lectura también favorece la creatividad. De las experiencias anteriores acogidas en papel o soporte electrónico también nacen otras que pueden hacerse realidad. Nuevas ideas y nuevos conceptos pueden hacer progresar la mente. No lo dudéis, leer cuando estéis faltos de ideas. No vale solo con ver Rogue One una vez tras otra o la segunda de Blade Runner para que se os saque de un apuro creativo.

 

Con todo esto, solo nos queda decir que la lectura es importante para el diseño y el diseño para la lectura. Por lo tanto, os hace unos agentes muy importantes para el conocimiento y para construir una igualdad entre lectores. Hay que creérselo, ni obligarse a leer ni creerse mejor por leer. El diseñador, simplemente tiene que acoger su lectura de una forma íntima pero no obligada, como quien desea realizar mejor su obra.

 


Pablo Pintado es bibliotecologo, amante de los libros, es el encargado de la biblioteca de la Escuela Superior de Diseño de Aragón y colaborador habitual de ¡Arrea! Magazine.

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